A un año de aquella movilización histórica que convirtió sus calles en el Quinto Río, hoy Cuenca volvió a caminar con una certeza: el agua y la vida no se negocian.

Comunidades, organizaciones sociales, estudiantes y trabajadores volvieron a encontrarse en las calles para defender Kimsacocha, las fuentes de agua y los territorios frente a las amenazas de la minería. Porque defender el agua también es defender el trabajo, la soberanía de los pueblos y el derecho de las futuras generaciones a una vida digna.

Desde la CEOSL estuvimos presentes junto a quienes resisten, se organizan y no renuncian a decidir sobre sus territorios. Ningún derecho se sostiene sin organización y ninguna conquista permanece sin lucha colectiva.

🔥 El Quinto Río sigue corriendo.

💧 ¡Agua sí, oro no!